Desacuerdos

Antes de considerar el tema de los desacuerdos es importante entender la distinción que existe en todas las culturas.

Desde una perspectiva antropológica todas las culturas contienen dos divisiones principales – la alta cultura y la cultura popular.

La alta cultura típicamente está compuesta por los más ricos y educados de la población. Estas personas aprecian las cosas más finas de la vida – cosas como el buen vino, el buen comer, música clásica, vestimenta formal, etc. La alta cultura es la minoría entre la cultura general, sin embargo, posee el mayor poder e influencia.

Junto a la alta cultura existe la cultura popular, que contiene la mayoría de la población y describe de manera general lo que es popular entre la mayoría. Aquellos que están inmersos en la cultura popular tienden a escuchar la música en la radio y prestar atención a las nuevas películas. Comen en restaurantes de cadena (Burger King) y compran en tiendas de cadena (Walmart).

La cultura dentro de la Iglesia también contiene estos dos elementos. El cristianismo popular es la cultura de la mayoría de los cristianos. En los Estados Unidos, incluye cosas como Veggie Tales, pulseras WWJD y música pop-cristiana. El elemento popular dentro del cristianismo popular prefiere menos música tradicional. Cuando se trata de la teología y la Biblia, el cristianismo popular tiene una visión muy rígida de la verdad.

Por el contrario, el cristianismo académico, que está compuesto principalmente de teólogos e intelectuales, tiene un alto valor para la conversación teológica y el debate. No es de sorprender que los miembros de estos dos grupos a menudo tienen un desdén hacia los miembros del otro grupo. Pero es importante para nosotros comprender y valorar ambas culturas.

Uno de los peligros potenciales del cristianismo académico se describe en la declaración de Pablo en 1 Corintios 8: 1- «el conocimiento envanece». El conocimiento es bueno, pero siempre debe ser gobernado por el amor, lo cual no necesariamente es algo que enseña la academia.

[su_pullquote align=»right»]Si entendemos toda la teología y conocemos todas las palabras griegas, pero somos cristianos terribles en nuestras vidas prácticas con nuestras familias y amigos, tenemos un gran problema.[/su_pullquote]

Sin embargo, uno de los puntos fuertes del cristianismo académico se encuentra en la diferencia entre estas dos palabras: desacuerdo y falta de respeto. La cultura cristiana popular no maneja bien el desacuerdo. Cuando los líderes no están de acuerdo, tienden a tratar a los demás con un alto nivel de falta de respeto, usando etiquetas como hereje, falso maestro, blasfemo o incluso anticristo. A mi personalmente me han dicho las primeras tres, todavía no han llegado al anticristo.  🙂 

En general, tales líderes no están dispuestos a dialogar con calma y abiertamente sus diferencias, sino que, en cambio, hacen declaraciones difamatorias. Temen que sus seguidores sean cautivados por alguna falsa enseñanza, así que tratan intensamente de persuadir a aquellos bajo su influencia contra dicha doctrina “equivocada”. Como resultado, influencian a sus seguidores a también tener falta de respeto hacia una persona o movimiento. En otras palabras, esta falta de respeto tiene un sistema de filtración a todos bajo la influencia de un líder.

Por el contrario, el cristianismo académico tiene un fuerte aprecio por el debate y la discusión de las ideas sin falta de respeto. Esto es importante para todos los que quieren estudiar teología, porque necesitamos ser capaces de examinar las formas en que otras personas creen y discrepan con algunas de ellas, respetándolas como personas y hermanos en Cristo. Los académicos valoran tener convicciones y sus propias opiniones, basado en su propio estudio, por lo que dicen, «Yo creo tal y tal por esta razón». Esto es simplemente una declaración personal y no tiene una influencia negativa. El cristianismo académico está bien con el desacuerdo y no lo ve como un obstáculo para el respeto. Está bien que la gente tenga puntos de vista diferentes y siga siendo amigos.

Las personas en la cultura académica cristiana hacen declaraciones personales de desacuerdo que no tienen la intención de influir en otros. Por el contrario, los líderes de la cultura cristiana popular hacen declaraciones difamatorias contra otros líderes y movimientos que se presentan como hechos y crean una atmosfera de falta de respeto.

La mejor manera de abordar la teología es con la voluntad de estar en desacuerdo y una apertura para aprender de los demás.

El cristianismo académico ha modelado esto bien, y sería prudente imitarlos. Pensar como un académico significa creer que necesitamos escuchar todas las opiniones diferentes sobre un tema para decidir racionalmente nuestra propia posición. En esta cultura, somos libres de escuchar todos los diferentes entendimientos y llegar a nuestras propias conclusiones, incluso si esas conclusiones son diferentes de las de nuestros amigos o líderes.

Esta es la razón por la cual, en el cristianismo académico, encontramos muchos libros que presentan diferentes puntos de vista sobre un tema en particular. Estos libros no están escritos por un autor que tiene una opinión y escribe con una inclinación. En cambio, son una compilación de escritos de teólogos que están explicando sus propias creencias personales. Otro tipo de libro común en el cristianismo académico es un libro de respuestas, donde un teólogo escribe un libro en respuesta a los escritos de otro teólogo.

Parte de lo que significa no estar de acuerdo respetuosamente es citar a aquellos con quienes usted no está de acuerdo en una manera que presenta con precisión lo que dijeron en su contexto. Los académicos son muy cuidadosos para hacer esto, pero desafortunadamente, muchos líderes en el cristianismo popular falsifican a los que no están de acuerdo.

Ellos toman sus palabras fuera de contexto y hacen suposiciones acerca de lo que otros entienden por lo que han dicho. Este tipo de tergiversar, malentender y atacar a otros ha estado sucediendo durante mucho tiempo, pero no es útil acercarse al desacuerdo de esta manera. En cambio, necesitamos aprender a discrepar sin desprecio y sin exagerar. Nuestro objetivo debe ser entender las creencias de otros de manera clara y justa para que podamos sacar nuestras propias conclusiones.

[1] Por ejemplo, The Nature of the Atonement: Four Views contiene contribuciones de cuatro teólogos principales con diferentes opiniones sobre la expiación. De manera similar, Cuatro puntos de vista sobre el libro del Apocalipsis y Dios y el tiempo: Cuatro puntos de vista diferentes presentan puntos de vista diferentes sobre estos temas.

  • Alexis1521 dice:

    Trascendental amados Gracia y paz.

  • Alberto Fabian Aguero dice:

    Gracias por esto, es muy cierto y que Dios alumbre nuestros entendimiento bendecido

  • Mmmmm dice:

    Pastor tommy todo lo explicado es sumamente hermoso El amor 💕 hace el respeto 💕💕🙏🙏😇El amor 💖 de Dios

  • Luis-A dice:

    Tema súper importante para la sana convivencia entre creyentes. Muchas de nuestra tendencia a estar en desacuerdo es cuando no entendemos algo y nos damos a la tarea de rechazarlo. No damos cabida a estudiarlo, pues tememos a que seamos nosotros los que estemos equivocados, y la acción que optamos es la de buscar la manera de probarles su error (según nuestra opinión), en lugar de ser honestos y analizar las opiniones de otros.

    Hace poco leí algo que dijera el Apostol Juan Ballistreri, y cito: «Todos podemos estar honestamente equivocados, pero una ves somos confrontados con la verdad, solo nos quedan dos opciones, o dejamos de estar equivocados, o dejamos de ser honestos».

    Le voy a brindar un ejemplo personal con algo que tuve que cambiar en mi. Hace unos años atrás estuve preparando un estudio donde quería llevar a la audiencia a entender que Dios es primero, no importando que, Dios era primero. Busque textos habidos y por haber, diligentemente me di a la tarea de alinear el pensamiento a este ideal de esa declaración con el propósito de exponer responsablemente esta enseñanza.

    Ahora, en esos días recibí de manera electrónica su libro «Como Disfrutar la Salvación en Cristo y Vivir Libre de Culpa y Condenación». (Luego sería Mentiras que Atan a los Cristianos)

    Me acuerdo cómo ahora, lo recibí en una noche, y tres días después era cuando expondría mi discurso. Me di a la tarea de leerlo y apenas leyendo el primer capítulo, comenzó la controversia en mi mente, pues en cuestión de apenas unas líneas leídas derrumbaba todo posible argumentó que pudiera yo tener en defensa de mi pocisión.

    Me dio de todo, no pude detener mi lectura, sino que lo terminé en aquella misma noche; pero ese primer capítulo lo leí dos veces y lo revisé una ves más. Fue grande el debate dentro de mi, pues pensé que había sido completamente diligente con mi búsqueda, y así fue, pero lo fui según la luz que tenía en ese momento.

    Sabía que tenía que hacer ajustes en mis enseñanzas, pues más allá de ser sincero, también debía ser correcto en la edificación mediante la enseñanza. La CV a sido un pilar grande en este menester, estar en desacuerdo es normal entre nosotros los hijos de Dios, respetarnos como hermanos es imprescindible para que la edificación sea correcta.

    Pastor, estos temas que nos sacan de nuestros lugares de conformidad son los que realmente nos están dimencionando a mayores niveles de comprensión en en reino de Cristo.

    Dos personajes totalmente diferentes, Pedro y Juan. Pedro muy ligero en sus acciones y Juan muy calmado. Jesús muy bien conocía a ambos, Pedro no se refrenaba, pero Juan obviamente vencía sus impulsos (Jesús le llamo hijo de trueno).

    Aun así, Jesús mantuvo a ambos dentro de sus tres íntimos. Esto me enseña en cuanto al desacuerdo, que no importando nuestro carácter, personalidad y aún nuestras opiniones; nada debe separarnos de nuestros hermanos.

  • JOSAM dice:

    Ante todo respeto…Escudriñarlo todo y retener…

  • anaeli dice:

    Siempre hay desacuerdos entre los grupos cristianos y es necesario entender a los demas primero antes de llegar a conclusiones erroneas para entonces poder establecer nuestro propio criterio con respeto.

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