¿Es Necesario Confesar A Jesús Para Ser Salvo?

Hay varios versículos en la Biblia que parecen enseñar que es necesario hacer una confesión pública de Jesús para ser salvo. Mucha gente interpreta que esto significa que si no le dejas saber a los demás que eres un seguidor de Jesús, entonces realmente no tienes la vida eterna y por lo tanto no pasarás la eternidad con Dios en el cielo.

Hay muchos pasajes de las Escrituras que parecen enseñar esta idea de hacer una confesión pública acerca de seguir a Jesús, pero ninguno de ellos realmente enseña lo que mucha gente piensa.

Esta pregunta considerará brevemente varios de estos versículos, con énfasis en Romanos 10: 9-10.

Romanos 10:9-10

que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

La verdad fundamental que aprenderemos es que una confesión pública de Jesús no es un requisito para recibir (o probar que tenemos) la vida eterna. Ni siquiera Romanos 10: 9-10 enseña esta idea.

Para ver esto, es importante definir primero la palabra “confesar”.

La palabra confesión proviene de la palabra griega homologeō, y literalmente significa “decir lo mismo”. La palabra significa más que solo admitir, proclamar o declarar algo. En cambio, tiene en vista una conversación con Dios u otros acerca de lo que es verdadero, y estamos de acuerdo con ellos acerca de lo que están diciendo.

Lo contrario de la confesión es la negación (arneomai). Cuando Dios hace una declaración acerca de alguna verdad, podemos estar de acuerdo con Dios o estar en desacuerdo (Juan 1:20; 1 Juan 2:23). Por lo tanto, la palabra “aceptar” podría ser la mejor traducción de homologeō.

Confesar es alinearse con lo que Dios está diciendo, o estar de acuerdo con Él acerca de algo.

Así que, cuando las Escrituras nos dicen que confesemos que Jesús es Señor, nos está diciendo que estemos de acuerdo que Jesús es el Señor.

¿Estás de acuerdo con lo que Dios ha revelado en las Escrituras, que Jesús es el Señor? ¿Que Él es el Señor, Gobernante, Juez y Rey de todas las cosas? Si la afirmación es positiva, entonces confiesa que Jesús es el Señor, y las Escrituras lo invitan a vivir a la luz de esta verdad.

¿Se requiere esta confesión de Jesús como Señor para recibir la vida eterna?

No, no es. No necesitas confesar que Jesús es el Señor para recibir la vida eterna.

La verdad consistente de las Escrituras (y de Jesús mismo) es que recibimos la vida eterna simplemente y solo al creer en Jesús para eso (Juan 3:16; 5:24; 6:47). No recibes la vida eterna sometiendo tu vida al señorío de Jesús, confesando tus pecados, caminando por el pasillo de una congregación, diciendo una oración, pidiéndole a Jesús que entre en tu corazón, o cualquiera de los otros mensajes populares que nos enseñaron o enseñamos en algún momento.

Jesús da vida eterna a aquellos que creen en él. Punto y nada más con el testigo. No se necesita ninguna acción, esfuerzo, compromiso, dedicación, arrepentimiento, confesión o trabajo de tu parte.

Someterse al señorío de Jesús es muy importante para la santificación y llegar a ser más como Jesús en esta vida, pero no necesitamos someternos a Jesús para confesar a Jesús a fin de recibir la vida eterna.

Pero, ¿qué pasa con los versículos que parecen enseñar que debemos confesar que Jesús es el Señor para recibir la vida eterna? Bueno, veamos algunos …

Mateo 10:32

A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Lucas 12:8

Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;

Nada en estos textos se refiere a recibir la vida eterna. En cambio, Jesús está enseñando una verdad de discipulado. Él está diciendo que si quieres descubrir de qué se trata tu vida (Mateo 10:39), cuál es tu propósito y cómo puedes vivir una vida con significado, entonces primero debes alinearte con Jesús y no avergonzarte de él y tu conexión con la familia de Dios.

Mateo 10:39

El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

No puedes seguir a Jesús a donde quiera que Él te lleve en la vida si no quieres asociarte con él. Cuando nos sentimos agradecidos de nuestra conexión con Jesús y les hacemos saber a los demás que somos parte de la familia de Dios, entonces Jesús nos guiará a donde Él quiere que vayamos, y también nos alardeara ante Dios en el cielo.

Esto podría ser un poco como cómo Dios se alardeo de Job en Job 1: 8. Por supuesto, en ese contexto, Dios se jacta de Job a Satanás, mientras que aquí, es Jesús quien se jacta de nosotros ante Dios, pero la idea es similar. Dios no se avergüenza de sus hijos cuando están agradecidos de ser parte de su familia.

Tenga en cuenta que no se dice nada sobre estas personas que no son cristianos o que no forman parte de la familia de Dios. Aunque Jesús dice en Mateo 10:33 que negará a quienes lo nieguen, esto no significa que se les niegue la vida eterna.

Todo lo que significa es que no recibirán el reconocimiento y la alabanza de Jesús cuando el reconoce a sus fieles hermanos para con su Padre. En cambio, en realidad podría expresar alguna decepción. Pero Él nunca quitará su vida eterna, porque eso equivaldría a negarse a Sí mismo, lo cual no puede hacer. Una idea similar se expresa en 2 Timoteo 2:12.

2 Timoteo 2:12

Si sufrimos, también reinaremos con él;
Si le negáremos, él también nos negará.

La palabra confesar no se menciona en 2 Timoteo 2:12, pero la palabra negar si, que es lo opuesto a confesar.

El contexto inmediato de 2 Timoteo 2:12 menciona la salvación (2 Timoteo 2:10), y los siguientes contextos se refieren a ser aprobados y no aprobados por Jesús (2 Timoteo 2:15), todo lo cual está relacionado con el nombre de Cristo. y apartarse del pecado (2 Tim 2:19).

2 Timoteo 2:10

Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.

2 Timoteo 2:15

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

2 Timoteo 2:19

Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.

Pablo no se está refiriendo a ganar o perder la vida eterna, sino a someter nuestras vidas a Jesús como Señor para que podamos liberarnos del poder destructivo del pecado en nuestras vidas y obtener honor y reconocimiento de Jesús cuando estamos frente a Él en el tribunal de Cristo.

Obtener la vida eterna y permanecer dentro de la familia de Dios es únicamente por la gracia de Dios solo a través de la fe solo en Jesucristo. Sin embargo, tener una posición de honor y prominencia dentro de la familia, tener a Dios satisfecho de nosotros y lo que hemos hecho con Él en Su Reino es un asunto completamente diferente.

Para que Dios se enorgullezca de nosotros y se jacte de nosotros a los demás, debemos ser fuertes, soportar dificultades, sufrir problemas, ser diligentes, evitar las discusiones ociosas, apartarnos de la iniquidad, huir de los deseos juveniles, y perseguir la rectitud, la fe, el amor y paz (2 Tim 2: 1-26). Si fallamos en hacer tales cosas, y negamos a Jesús en lugar de confesar y proclamar nuestra conexión con Él, entonces Él nos negará la habilidad de gobernar y reinar con Él en Su Reino, aunque aún seremos parte de la familia de Dios.

Esta es exactamente la misma verdad que Pablo enseña en Romanos 10: 9-10, que es el pasaje más utilizado para enseñar que se requiere la confesión de Jesús para la vida eterna.

Romanos 10: 9-10

que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Muchos usan Romanos 10: 9-10 para enseñar que si una persona verdaderamente va a ser cristiana, se requiere que haga una confesión pública de fe frente a otras personas.

Cómo ocurre esto varía de maestro a maestro. Algunos dicen que ocurre durante el bautismo, mientras que otros dicen que es necesario compartir un testimonio de conversión.

La mayoría argumenta, sin embargo, que lo único que se requiere es que un cristiano nunca niegue públicamente que Jesús es su Señor. Cuando se pide que defendamos a Jesús en la arena pública, se nos exige que no nos avergoncemos del Evangelio (Romanos 1:16), sino que estemos listos para dar una respuesta a la esperanza que tenemos en Jesucristo 1 Pedro. 3:15.

Romanos 1:16

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

1 Pedro. 3:15

sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;

Según muchos, el que no toma una postura tan pública para Jesús demuestra que él nunca fue realmente cristiano en primer lugar.

Pero, ¿es esto realmente lo que Pablo está enseñando? ¿Pablo dice que debemos hacer una confesión pública de que Jesús es el Señor para recibir la vida eterna? No, esto no es lo que Pablo está diciendo.

La razón por la que este texto es tan mal entendido y mal aplicado es porque pocas personas entienden que las palabras “salvado” y “salvación” no se refieren a recibir la vida eterna.

La gente ve las palabras “salvo” y “salvación” en estos versículos y piensa que Pablo está escribiendo acerca de cómo recibir la vida eterna. Pero en realidad eso no es. Las palabras “salvo” y “salvación” en la Biblia nunca se refieren específicamente a recibir la vida eterna por la fe en Jesús.

En cambio, la familia de la palabra salvación se refiere a algún tipo de liberación o rescate, y puede incluir la liberación de la muerte prematura debido a la enfermedad o los enemigos, o incluso la liberación de la vergüenza en el Juicio de Cristo.

Cuando las Escrituras enseñan que ser salvos del pecado, no se trata de escapar del infierno e ir al cielo cuando morimos, sino a la liberación de las devastadoras y destructivas consecuencias del pecado en esta vida.

Esta es la idea de “salvación” que Pablo tiene en mente cuando escribe sobre la salvación en sus cartas, y especialmente en su carta a los Romanos.

Pablo no solo quiere que sus lectores reciban la vida eterna a través de la fe en Jesús (Romanos 4-5), sino que también quiere que sus lectores experimenten la vida de Dios en su vida cotidiana en este momento (Romanos 6-8).

Pablo no solo quiere que sus lectores sean justificados (Romanos 4-5), sino que también quiere que sean santificados (Romanos 6-8).

Él no solo quiere que sean declarados justos a los ojos de Dios (Romanos 4-5), sino también que vivan rectamente ante los hombres (Romanos 6-8).

Entonces, cuando Pablo escribe acerca de la salvación, lo que Pablo tiene en mente, es la jornada diaria del discipulado y la santificación.

“Salvación” en Romanos NO se trata de obtener el perdón de los pecados para que podamos escapar del infierno e ir al cielo cuando muramos. Se trata de seguir a Jesús en el proceso del discipulado para que podamos evitar las destructivas y devastadoras consecuencias del pecado en esta vida.

Vemos esto muy claramente aquí en Romanos 10: 9-10.

La palabra que Pablo usa para justicia en el versículo 10 es la misma palabra griega que usa en otro lugar para justificación. ¿Y cómo es justificada una persona? Según Pablo, una persona es justificada cuando cree en Jesús (véase Romanos 4: 4-5). Esta creencia tiene lugar en su corazón, es decir, en su ser interior. No es algo que necesariamente tenga un signo externo, actividad o manifestación.

Cuando creemos en Jesús, Él nos da vida eterna (Juan 3:16, 5:24, 6:47). Somos justificados o declarados justos por Dios.

Pero ser declarado justo por Dios no es lo mismo que la experiencia diaria de la libertad del pecado.

La liberación de la penalidad del pecado no es lo mismo que la liberación del poder del pecado en nuestras vidas. Todos los cristianos saben que incluso después de convertirse en cristianos, siguen luchando contra la desobediencia y la rebelión contra Dios. Pablo lo sabe muy bien (véase Romanos 7), por lo que un tema constante en sus cartas es enseñar a los cristianos a experimentar la libertad por la que han sido liberados (véase Gal 5: 1).

Aunque las verdades de la justificación son fundamentales para el pensamiento y la enseñanza de Pablo, las verdades de la santificación son más constantes.

Entonces, aquí en Romanos 10: 9-10, una clave para obtener la liberación del poder adictivo y destructivo del pecado en nuestras vidas es confesar públicamente nuestra lealtad a Jesús.

Somos justificados solo por la fe, pero una clave para experimentar la salvación, es decir, la liberación del poder del pecado en nuestras vidas es al proclamar con valentía con nuestra boca que Jesús es nuestro Señor y Rey.

Mientras ocultemos el hecho de que estamos unidos con Dios en Cristo, será más fácil para el pecado seguir dominando sobre nosotros. Pero cuando dejamos que amigos, familiares y compañeros de trabajo sepan somos seguidores de Jesús y vivimos para agradarle a Él, será más fácil para nosotros defender lo correcto y hacer lo que Él nos pide. De esta manera, comenzaremos a experimentar la salvación; comenzaremos a encontrar la liberación de las devastadoras y destructivas consecuencias del pecado en nuestras vidas.

Entonces, ¿es importante la confesión pública con la boca? ¡Sí, por supuesto!

Tomar una posición pública para Jesús es esencial para encontrar la libertad del poder del pecado en nuestras vidas. Pero esta postura pública no es necesaria para recibir la vida eterna. Dios nos declara justos cuando creemos en Jesús, no porque pasamos al frente a recibir una oración.

Creemos en Jesús para la vida eterna, y confesamos a Jesús con la boca para experimentar la liberación del pecado.

¿Cómo se verá esta postura pública? Bueno, será diferente de persona a persona y de un lugar a otro. Posiblemente compartir un testimonio en la iglesia. Pero tomar una posición pública para Jesús no es un evento de una sola vez. Es una forma de vida continua que requiere compromiso y disciplina a diario. Tomar una posición pública para Jesús es parte de cada conversación, interacción y decisión con amigos, familiares, compañeros de trabajo e incluso en nuestra vida personal.

El mensaje de Pablo en Romanos 10: 9-10 es que si bien ser justificado solo por la fe es maravilloso, no es suficiente para liberarnos del poder del pecado en nuestras vidas aquí y ahora.

El primer paso hacia esta salvación del pecado es confesar públicamente y aceptar que pertenecemos a Dios, que Jesús es nuestro Señor, y que lo seguiremos y haremos lo que Él dice.

Considera que esta forma de entender Romanos 10: 9-10 se puede entender fácilmente invirtiendo el “orden de los eventos” en Romanos 10: 14-15. En estos versículos, Pablo escribe esto:

Romanos 10: 14-15.

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

El “invocar” equivale a confesar a Jesús, así que tomemos estos eventos en orden inverso:

1. Una persona es enviada

2. Esa persona predica a las personas

3. La gente escucha lo que se predica

4. Creen lo que se predica (y por lo tanto, está justificado)

5. Los que creen invocan el nombre del Señor.

¿Lo ves? Una persona no puede invocar el nombre del Señor hasta que haya creído por primera vez. En otras palabras, el “llamado” o “confesión” que Pablo tiene en mente es una actividad de discipulado. Es para creyentes que ya están justificados. Este llamado y confesión ayuda a “salvar” a los creyentes del poder destructivo del pecado en nuestras vidas.

Uno no gana la vida eterna invocando el nombre del Señor o haciendo una confesión pública de que Jesús es el Señor. Recibimos la vida eterna al creer en Jesús por ello.

Pero habiendo creído, podemos obtener la victoria sobre el pecado en nuestra vida (salvación) al confesar a Jesús, invocar su nombre y tomar una posición pública para él. Si no lo hacemos, no significa que no tenemos vida eterna; simplemente significa que no experimentaremos la victoria sobre el pecado en nuestra vida.

Entonces, ¿necesitas confesar que Jesús es el Señor?

Bueno, depende … ¿qué estás tratando de hacer?

Si quieres obtener la vida eterna de Dios, entonces no, no necesitas confesar que Jesús es el Señor. Simplemente cree que Jesús te ha dado la vida eterna. Eso es. La vida eterna es un don gratuito recibido solo por la fe en Jesucristo.

Pero si quieres liberarte del poder acosador, adictivo y destructivo del pecado en tu vida, entonces sí, será necesaria la confesión de que Jesús es el Señor y la sumisión a Él en tu vida. Solo cuando nos comprometamos a seguir a Jesús y tomar una posición en su favor obtendremos “salvación” del poder del pecado en nuestras vidas aquí y ahora.

Para concluir:

Quizás te preguntas si lo que conocemos como el “llamado a salvación” o “el llamado al altar” se debe hacer o este mal. Esto es un tema en sí mismo pero lo que me parece que es importante aquí es que si lo haces afirmes la verdad de que es al creer que la persona recibe la vida eterna no porque paso al frente o alguien oro por él.

¿Qué piensas sobre este tema?

  • Jonathan Penafiel dice:

    Mucha luz… Ahora queda más claro, x eso no podemos dejarnos guiar x los que pasaron adelante xq muchos de los q no pasaron han sido participe de la vida eterna xq desde su puesto han creído en Jesucristo….

  • Mmmmm dice:

    Wow increíble 🤩🤩🤩 ósea y la oración de fe 😮😮😮 que lindo todo esa salvación no es para el cielo si no para librarnos de nuestras debilidades diarias 👏👏👏Romanos wow pastor súper me encanta 🥰 bendiciones pastor agradecida que Dios nos permitió chocar con usted 🎁🎉🎉 pastor tommy bendiciones para usted y su familia 👏👏

  • horta777 dice:

    Buenos días pastor Moya y bendiciones Me he quedado con la boca abierta con este estudio tan poderoso la mente es tu es libertador. Ahora comprendo la palabra salvación y su familia de esta palabra que por años nos han enseñado de que uno tiene que confesar a Jesús para ser salvo Cuando esto significa otra cosa qué es lo que da vida eterna en nuestra vida es creer en el señor Jesucristo y aprendí que confesar Jesús el vivir una vida en Cristo Jesús en abundancia y que él nos libra a través de esta palabra salvación de la actividad del pecado en nosotros viviendo una vida que agrada a Dios y que no recibimos vida eterna por confesar a Cristo sino por creer qué maravilloso estudio es este Gloria a Dios poderoso.

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