¿Cuánto tiempo debo orar para que Dios conteste mis oraciones?

Preguntas

Demasiadas personas han creen que si oran intensamente y por mucho tiempo, Dios contestara sus oraciones. Sugerir cualquier otra cosa puede ser considerado una herejía.

Otros piensan que no solo tiene que ver con la tenacidad y la cantidad de tiempo sino con el número de personas que estén orando con ellos. Para ellos la fortaleza que se encuentra en el numero de personas que están orando es lo que mueve a Dios a hacer lo que ellos están pidiendo y esperando.

Entiendo que es necesario que trate esta pregunta con mucho cuidado porque trataremos con las esperanzas de muchas personas que pueden estar en dificultades. Cuando nos encontramos en situaciones dolorosas o en serios problemas con alguien que amamos – tenemos la tendencia de desesperarnos y agarrarnos de cualquier cosa que ofrezca esperanza.

Naturalmente clamamos a Dios por ayuda, en muchas ocasiones repetidas veces y diariamente. En esos momentos queremos que haya la mayor cantidad de personas posible orando porque si hay suficientes personas orando definitivamente lograremos la atención de Dios y lo podremos persuadir a que conteste nuestra petición. Esa es la manera en como pensamos en muchas ocasiones en relación a como Dios contesta la oración.

Este es el razonamiento detrás de las cadenas de oración y los tiempos extendidos de oración. Si somos muchos y oramos por largo tiempo, de seguro Dios contestara la oración.

No quiero que me mal entiendas. No hay nada malo con que muchas personas pasen mucho tiempo orando contigo sobre algo. En la Palabra somos motivados a hacerlo en diferentes lugares.

Como hemos considerado en otras respuestas a preguntas no toda la Escritura se escribió directamente para nosotros, aunque toda la escritura es para nuestro beneficio.

Aun muchos pasajes del Antiguo Testamento nos muestran la fidelidad de Dios para escuchar y responder a nuestras oraciones. El salmista escribió;

Salmo 55:16-17

En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Jehová me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz.

Salmo 142:1-2

Con mi voz clamaré a Jehová;
Con mi voz pediré a Jehová misericordia.

Delante de él expondré mi queja;
Delante de él manifestaré mi angustia.

Estas son verdades eternas. Siempre podemos descansar en la fidelidad de Dios, y siempre podemos traer a Él, nuestras necesidades.

Por supuesto que no siempre los motivos de nuestra oración son porque creemos que cansaremos tanto a Dios que causaremos que nos responda. En ocasiones es porque nuestro corazón está cargado con preocupaciones sobre lo que estamos orando y es lo menos que podemos hacer.

Esa no es la actitud que estamos señalando. Lo que si debemos rechazar es la idea de la intensidad o la duración de la oración es requerida para mover el corazón de nuestro Padre para que obre a favor de nosotros.

Ni la duración ni la cantidad es necesario para causar que Dios nos ayude. Su amor es más que suficiente.

En una ocasión Jesús contó una historia que ilustra el corazón del Padre hacia nosotros.

Lucas 18:1-8

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,

diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,

sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que, viniendo de continuo, me agote la paciencia.

Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

¿Esta Jesús diciendo que debemos seguir orando y orando sin rendirnos hasta que el padre conteste nuestra oración?

Esta es la interpretación clásica de este pasaje y la que nos impide ver lo que Jesus nos quiere enseñar.

En la historia Jesús usa como ejemplo a un juez injusto. En dos ocasiones señala que este juez ni temía a Dios, ni respetaba a hombre”.

No era un hombre amoroso, y que le interesaba el bienestar de otros. Él era indiferente a las necesidades de la que le suplicaba y tenían que cansarlo por medio de un ruego persistente.

La verdad que Jesús quiere que veamos es que así no es como debemos de ver a Dios.  

En esta historia Jesús está haciendo lo que había hecho tantas veces antes, y era, presentar un argumento por medio del contraste.

Si pensamos que Dios es como ese juez injusto, a quien no le preocupan las necesidades de las personas y solo responde por causa de nuestra inasistencia, entonces, no hemos entendido lo que Jesús quería comunicar.

El punto de Jesús es; si aún un juez injusto puede ser persuadido para actuar a favor de una persona, cuanto más tu perfecto y amoroso Padre responderá a tu petición. Él no nos está diciendo que tenemos que orar largos periodos de tiempo para persuadir a nuestro Padre.

Lo que está diciendo es que en cualquier momento que ores, puedes estar confiado de que El escucha y responde a tu oración. Puedes orar sabiendo que él te ama y no te está reteniendo la respuesta hasta que pruebes tu sinceridad por medio de la intensidad y la cantidad de tiempo que oras.

Dios no es un juez injusto que tiene que ser persuadido. Él es un Padre que desea responder y mostrarte Su amor.

En ocasiones invertimos esto en nuestra mente, y creemos que a Dios no le importa. Pensamos que, si podemos tener a suficientes personas orando por largos periodos de tiempo, quizás esto cause que Dios haga algo que no está interesado en hacer.

Si no está a favor de nosotros, quizás lo podemos convencer con nuestra persistencia y esfuerzo.

La verdad de la gracia es totalmente opuesta a eso. No tenemos que persuadir a un Dios renuente, y desinteresado. Lo opuesto es lo cierto. Él es el que inicia. Él es el amante.

En realidad, esta es la forma en como él trabaja. Cuando él va a hacer algo, El mueve el corazón de sus hijos para que oren para que seamos movidos a invitar a otros a unirse en la oración. Cuando nos involucramos en la oración, el Padre nos permite participar de lo que él está haciendo en el mundo.

La Verdad Te Liberara

Es importante notar en la historia que contó Jesús, que la suplicante apela a un juez injusto para ayuda. Él quería que viéramos que nuestro Padre no es como el juez injusto que se presenta en la historia.

El juez estaba renuente para contestar, pero nuestro Padre no es así.

La manera en como vemos a Dios tiene que ver con las expectaciones (fe) que tenemos cuando venimos a Él en oración. Como dijimos Jesús está usando el contraste para mostrar la diferencia entre nosotros cuando le pedimos a Dios algo y la necesidad de la viuda en la historia.

En la historia la viuda se está dirigiendo a un juez injusto, nosotros nos dirigimos a nuestro Padre amado. Esta diferencia hace la diferencia en expectaciones e identidad.

Dios no es un juez que está sentado en el trono con una mentalidad judicial que causa que tu apeles a Él, de la manera que apelarías a un juez humano para que te muestre misericordia y te de lo que le pides en la corte.

Tu unión y comunión con Dios no es judicial. Es familiar. Él es tu Padre, y él se deleita en responder a las oraciones de sus hijos. Te puedes acercar a Él con el pleno conocimiento de que no lo tienes que persuadir para que obre a favor tuyo.

Esta verdad te da la razón para saber que no le tienes que rogar. No tienes que buscar muchas personas para que lo convenzan de la manera que alguien puede aparecer en una corte con suficientes personas para convencer al juez a favor de ellos. Tu Padre ya está de tu lado, y te ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

Jesús enseño que al Padre no hay que rogarle por ayuda.

Mateo 6:7

 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

Aunque muchas personas en la oración son sinceras han hecho lo que Jesús dijo que no tenían que hacer, – han hecho repeticiones vanas como los paganos.

En otras ocasiones oran y oran repetidas veces la misma oración, pensando que quizás Dios finalmente se dará cuenta y le contestará.

Esto no significa que está mal orar más de una vez por algo o que está mal pedirles a otras personas a orar por alguna petición que tengas. El propósito es que entiendas la mentira de que tenemos que convencer a Dios para que conteste nuestras oraciones por medio de la cantidad de tiempo y personas que oran con nosotros.

Eso no es verdad y es una mentira peligrosa que hace que las personas traten de manipular a Dios a través de metodologías de oración. No tenemos que hacer eso. En realidad, hacerlo es ridículo.

Tu Padre te ama apasionadamente. En la base de ese amor, venimos a Él y oramos con confianza de que nos oye y responderá a nuestras oraciones en una forma que es consistente con su plan para nosotros. Un padre que ama no haría menos de eso.

Hebreos 4:16

 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

 

  • Jelin Pérez Doñe dice:

    Gracias pastor por esta enseñanza. Se me ha alumbrado el entendimiento y al leer esta tremenda verdad mis ojos comenzaron a llorar 😭 porque yo he llegado a predicar esta historia como que tenemos que insistir en la oración como la viuda. Gracias pastor!

  • horta777 dice:

    Poderosa explicación hay descanso en Cristo gloria a Dios

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